Este pueblo es especial, la joya escondida de los andes, desde la Quiaca hay poco más de 100 kilometros pero se tarda casi 5 horas en coche, por una carretera ¿? de gravilla que cruza una montaña tras otra, la ruta hasta el pueblo es de las cosas más hermosas que hemos hecho desde nuestra llegada. Montañas altísimas, caminos estrechos, lagunas en lugares que parecen imposibles y llamas, muchas llamas por todas partes, de pronto ves un rebaño de llamas donde parece no vivir nadie, te fijas y ves en medio de la montaña, al pie de un arroyuelo unas construcciones de adobe, corrales y ropa, te fijas más y ves a una mujer con un niño en la espalda sentada al sol, cuidando lo que parecían llamas silvestres.
Más adelante ves un grupo de burros sueltos, de los de verdad no de los que tenemos en casa, y buscas la construcción, el pastor, algo, pero no hay nadie porque curiosamente los burros son silvestres y se reproducen pero que muy bien.
Seguimos subiendo sales del coche y cuando caminas un rato te falta el aire, te cansas con facilidad, estamos algo torpes y vemos revolotear un cóndor por encima de nuestras cabezas.
Pero entonces vemos un letrero Altitud 5.000 metros, nuestro primer 5.000, el pico más alto de Europa no llega a los 5.000 y aquí estamos nosotros con dos cohones.
La verdad es que llevamos varios días a más de 3.000 metros y eso se nota porque apenas nos ha afectado tanta altitud y encima no hemos masticado coca bueno algún te de coca ha caido, demostrado, la coca la comen porque les gusta no por necesidad.
Seguimos serpenteando por las montañas, pero curiosamente cuando estamos a 16 km. de Nazareno empezamos a bajar, más de 1 hora por una bajada y un camino que pone los pelos de punta en 16 km. hemos bajado 1.500 metros, camino en zig zag, lleno de tierra y arena.
Al llegar a Nazareno nos encontramos un pueble precioso donde no suelen ver turistas (no más de 30 ó 40 al año) y mucho menos extranjeros.
La gente es tímida pero curiosa, sobre todo los niños. Al llegar es día de paga de pensiones, un coche de policía nos lo confirma, todos los pueblitos de la comarca vienen a cobrar, es fiesta y hay paradas con comida y venta de cualquier producto, desde helados hasta colchones, es el momento de hacer negocio, una comarca con menos de 3.000 habitantes desperdigados debe aprovechar estos días para conocerse, comprar, vender, hacer negocio y............pelar la pava, que muchos y muchas había haciendose el interesante por el pueblo.
Si venís a Salta, no lo penséis bajar a Nazareno, la joya escondida de los andes.
domingo, 19 de septiembre de 2010
La Frontera
Volvemos a estar aquí.
Después de 3 días casi incomunicados estamos aquí de nuevo.
Seguimos en el altiplano, hemos estado en Quiaca, pueblo fronterizo con Boliva.
No es un pueblo excesivamente atractivo pero de paso obligado, su vida gira en torno a la frontera con Bolivia, su economía se basa en vender productos de primera necesidad, fruta, arroz, maíz, cerveza (prácticamente primera necesidad) a ciudadanos Bolivianos que se lo cargan a la espalda y en lo que se conoce como contrabando hormiga, lo pasan al otro lado de la frontera, concretamente a Villazón que es su homónimo en Bolivia. La frontera parece tipo Melilla. Si entras a Bolivia no te preguntan ni el nombre, vamos que hemos entrado y no nos han pedido ni el pasaporte.
Villazón es igual pero vendiendo otros productos, como ropa y tecnología, en su mayor parte de fabricación china, este pueblo es la Andorra de hace 40 años pero salvando las distancias.
Se nota una diferencia abismal entre el modo de vida de uno u otro lado de la frontera, el lado boliviano es mucho más pobre, los mercados tienen menos género, básicamente todos los elementos alimentarios envasados proceden de Argentina, eso sí hojas de coca a granel ..... la que quieras y más, mascar coca es un vicio nacional en los dos puntos de la frontera, mejor dicho en todo el territorio andino, sobre todo en altitud.
Las mujeres tienen un guapo........en concreto no hemos visto a ninguna normal, todas más feas que pifio, pero no creo que sea una norma del pais.
La pobreza se nota mucho en la gente, la ropa, la suciedad, hemos visto gente despiojandose en medio de la calle, unos a otros y algunos mordiendo los piojos, para escupirlos (esos queremos pensar), ha sido como retroceder en el tiempo con solo traspasar una frontera.
La fisonomía de unos y otros es la misma, andinos, gente bajita muy morena, con el pecho muy ancho y el pelo muy oscuro, pero repito en Bolivia la belleza brilla por su ausencia.
Tambien hemos estado en la Quebrada de Humauaca, patrimonio de la humanidad, en la provincia de Jujuy, esto si es bonito, el cerro de los 7 colores aunque si no los cuentas parece que haya muchos más, la quebrada con sus colinas imposibles sus rios casi secos y sus montañas interminables y por supuestos sus Púcaras.
Las púcaras merecen capitulo aparte, son restos arqueologicos de antiguas ciudades Incaicas, construidas hace más de 600 años en pequeños montículos en medio de lo que para nosotros parece un desierto. Se distinguen enseguida porque estan rodeadas de cardones (giganestos cáctus) y siguen un camino visible por toda la cordillera andina.
Habe,r comparadas con las ruinas romanas parecen cuatro piedras juntas, pero cuando ves donde estaban y que formaban parte de una linea defensiva antes del emperador tiene su que.
Luego llegaron los españoles (catalanes no había, siempre se lo recuerdo a los de aquí) y se los fundieron a todos, básicamene con la viruela y cuatro enfermedades que hicieron estragos entre la población, pero al que quedó vivo lo hicieron creyente y salvaron su alma, aunque su cuerpo ......pero eso es otra historia.
Después de 3 días casi incomunicados estamos aquí de nuevo.
Seguimos en el altiplano, hemos estado en Quiaca, pueblo fronterizo con Boliva.
No es un pueblo excesivamente atractivo pero de paso obligado, su vida gira en torno a la frontera con Bolivia, su economía se basa en vender productos de primera necesidad, fruta, arroz, maíz, cerveza (prácticamente primera necesidad) a ciudadanos Bolivianos que se lo cargan a la espalda y en lo que se conoce como contrabando hormiga, lo pasan al otro lado de la frontera, concretamente a Villazón que es su homónimo en Bolivia. La frontera parece tipo Melilla. Si entras a Bolivia no te preguntan ni el nombre, vamos que hemos entrado y no nos han pedido ni el pasaporte.
Villazón es igual pero vendiendo otros productos, como ropa y tecnología, en su mayor parte de fabricación china, este pueblo es la Andorra de hace 40 años pero salvando las distancias.
Se nota una diferencia abismal entre el modo de vida de uno u otro lado de la frontera, el lado boliviano es mucho más pobre, los mercados tienen menos género, básicamente todos los elementos alimentarios envasados proceden de Argentina, eso sí hojas de coca a granel ..... la que quieras y más, mascar coca es un vicio nacional en los dos puntos de la frontera, mejor dicho en todo el territorio andino, sobre todo en altitud.
Las mujeres tienen un guapo........en concreto no hemos visto a ninguna normal, todas más feas que pifio, pero no creo que sea una norma del pais.
La pobreza se nota mucho en la gente, la ropa, la suciedad, hemos visto gente despiojandose en medio de la calle, unos a otros y algunos mordiendo los piojos, para escupirlos (esos queremos pensar), ha sido como retroceder en el tiempo con solo traspasar una frontera.
La fisonomía de unos y otros es la misma, andinos, gente bajita muy morena, con el pecho muy ancho y el pelo muy oscuro, pero repito en Bolivia la belleza brilla por su ausencia.
Tambien hemos estado en la Quebrada de Humauaca, patrimonio de la humanidad, en la provincia de Jujuy, esto si es bonito, el cerro de los 7 colores aunque si no los cuentas parece que haya muchos más, la quebrada con sus colinas imposibles sus rios casi secos y sus montañas interminables y por supuestos sus Púcaras.
Las púcaras merecen capitulo aparte, son restos arqueologicos de antiguas ciudades Incaicas, construidas hace más de 600 años en pequeños montículos en medio de lo que para nosotros parece un desierto. Se distinguen enseguida porque estan rodeadas de cardones (giganestos cáctus) y siguen un camino visible por toda la cordillera andina.
Habe,r comparadas con las ruinas romanas parecen cuatro piedras juntas, pero cuando ves donde estaban y que formaban parte de una linea defensiva antes del emperador tiene su que.
Luego llegaron los españoles (catalanes no había, siempre se lo recuerdo a los de aquí) y se los fundieron a todos, básicamene con la viruela y cuatro enfermedades que hicieron estragos entre la población, pero al que quedó vivo lo hicieron creyente y salvaron su alma, aunque su cuerpo ......pero eso es otra historia.
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